Sábanas frías en marzo.
No quise hacerlo más largo y difícil.
Me callé con la misma suavidad blanca de una camisa de fuerza.
Para no darte importancia, la ignoré con ingenuidad suicida.
Todavía sigue ardiendo, gutural.
Retorcida.
Estoica.
Avanza más allá de los caramelos anesteciantes.
Más allá de pedir tantas, tantas veces silencio por favor…
A oídos mudos.
Palabras afónicas.
Al final, sólo la escuchaban siendo grafemas en la pantalla intermitente.
Su realidad se terminó junto con el formato arial y los emoticones.
Muy pronto, incluso las letras se volvieron angustiosas expresiones.
Las palabras fueron “agróficas”
y perdió su sensibilidad.
Mientras, ella seguía hinchada y latente, como quien espera algo.
Un reconocimiento, tal vez.
Una mirada.
O una tregua.
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Tan brillante como nos tenes acostumbrados. "A oídos mudos. Palabras afónicas." Ufff... genial. Me encantó!
ResponderSuprimirGracias Gonza ojaláa!! jaja no me salía un poema hace meses!! te mando un abrazo!
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